¿QUIERES ENTRENAR EN EQUIPO?

Seguro que todos tenemos en mente a alguien que se queja siempre de que no puede hacer una vida más sana, pero no le da tiempo a hacer ejercicio porque su trabajo le agota. Pues bien, ese es el mayor motivo para darse cuenta de que algo falla, y de que un cambio de hábitos y la búsqueda de actividades saludables de ejercicio, seguro que le puede ayudar.

El deporte aporta una serie de valores imprescindibles en el mundo laboral: fomenta la superación, el trabajo en equipo, el sacrificio, la lucha y la entrega, entre otros.

Según una investigación de García Ferrando solo el “6% de los españoles que practican deporte lo hacen en sus puestos de trabajo. El 68 % lo hace por su cuenta y el 24% como actividad en un gimnasio / club. Según otro estudio realizado en Andalucía entre 120 empresas de más 150 trabajadores “el 97’4% de las empresas no cuenta con programas deportivos específicos para mejorar la salud de los trabajadores y sólo un 7% tiene convenios con instalaciones deportivas”.

Aunque estos datos nos arrojan cierto pesimismo, es verdad que hace ya unos años, los departamentos de RRHH de las grandes empresas (especialmente multinacionales) promueven las actividades deportivas entre sus empleados. Empresas como el Banco de Santander, el Corte Inglés, Mahou, Endesa, Audi o Petronor, entre otras, tienen acuerdos y programas de RR.HH. para facilitar la práctica deportiva entre sus trabajadores.

“Por un Cuerpo Sano” defiende que el deporte permite comparar dos mundos que tienen entre sí muchas semejanzas: la competitividad, el alto rendimiento continuo que se espera de las personas, la presión a la que se ven sometidas en su trabajo, la necesidad (y la dificultad) de trabajar en equipo y la comunicación como elemento clave.

Desde hace un tiempo, especialmente en otros países, se han llevado a cabo campañas incluyendo actividad física dentro de la estructura de la empresa, añadiendo programas de ejercicio que realizar al final de su jornada, o incluso añadiendo descansos entre el trabajo para realizar algo de ejercicio físico. Ahora bien, y si vamos más allá: ¿qué pasaría si incluyeramos un entrenador personal que trabaje para que nuestros trabajadores adopten hábitos saludables?, (entre los cuales podemos incluir además del ejercicio físico diario, una correcta alimentación y sobre todo unas pautas de higiene postural en nuestro trabajo); seguramente estaremos hablando de un menor número de bajas laborales, además de aumentar la autoestima y la satisfacción personal de los mismos.

Por todo ello, me ofrezco a las empresas como la figura del “health coaching.” Mi principal objetivo será conseguir “cambiar hábitos”, y para que este objetivo tenga lugar no solo se debe recurrir a las típicas charlas de riesgos para la salud, o hábitos posturales que se dan de forma general en las empresas; este trabajo debe ser individualizado, por ello debemos recurrir a un entrenador personal, acostumbrado a aislar los problemas, y desempeñar su trabajo de forma individualizada o en pequeños grupos para que se dé la mejor transferencia posible.

La ventaja de este “health coaching” es la filosofía de “donde quieras y cuando quieras”, estar de lado de los trabajadores para resolver sus dudas y problemas que se encuentran durante su trabajo o fuera de él.

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