En nada llega el verano, así que toca empezar a “cuidarse”

En nada llega el verano, así que toca empezar a “cuidarse”

En menos de nada llega el verano, y con ello, son muchos los que ya empiezan a “cuidarse”

Pero, ¿lo estamos haciendo bien?

¿Basta solo con aumentar el tiempo que estamos activos o realizamos actividad física, o con cerrar el pico como muchos creen?

Está claro, que la realización de actividad física va a ayudarnos, al igual que si nuestro objetivo es una perdía de kg ( espero que después de tanto leerme por las redes sepáis que lo importante no son los kg que tenemos encima, sino cuántos de estos son grasa, que son los que realmente nos tendrían que preocupar quitarnos de encima, pero ¡cuidado! ,siempre dentro de una medida racional, sed conscientes que la grasa afecta sobre nuestro sistema hormonal, para bien y para mal, y que jugar sin conocimiento con este puede conllevarnos a grabes enfermedades. ¡Valla…! lo que parecía un simple juego, parece que ahora ya no lo es tanto) exponer al cuerpo a un déficit calórico, que no tiene nada que ver con dejar de comer, sino con escoger nutrientes más saciantes, y de mayor calidad.


Hemos visto dos cosas que pueden ayudarnos, pero… yo estoy cansado de todos los años llegado el momento tener que hacer lo mismo ¿qué es lo que me pasa?

Fijo que esto no te pasa solo a ti, observa a tu alrededor.Sigue leyendo en:
El principal problema es que todos aquellos cambios físicos que se generan en tu cuerpo por un tipo de rutina de actividad física o cambios en la alimentación, no tienen ningún tipo de adherencia.

¿Cómo? y… ¿qué es eso de la adherencia?

Es la capacidad de mantener un determinado protocolo de acción o comportamiento en el tiempo, incorporándolo a nuestro estilo de vida, transformándolo en algo habitual.

Dicho esto tal vez debamos realizarnos dos preguntas ¿adelgazamos y entrenamos por salud o por un estado físico?

Fijo que conoces a alguien de tu entorno que ha llevado un tipo de dieta, con apellido X, o a seguido una alimentación a base de batidos Y, o a entrenado igual que W, durante un determinado periodo de tiempo le fue bien, pero tras abandonarla por diferentes motivos, no solo en muchos casos ha vuelto al punto cero o a sufrido lo conocido como un efecto rebote, sino que ha mayores, ha retrocedido unos cuantos pasos más.

No voy a mentiros, conseguir una adherencia a un estilo de vida saludable, no es algo que se consiga de la noche a la mañana, requiere de tiempo, de constancia, pero lo más importante, de seguir unas pautas personalizadas y poder ir moldeándolas según nuestro estado anímico, cansancio, vitalidad, etc.

Acuérdate de lo dicho antes, debería ser algo de por vida, entonces ¡vaya gana de pasarlo mal por no ser capaz de amoldarme a los cambios si lo hago de forma radical!, ¿no?

Cambiar constantemente de peso hacia arriba y hacia abajo, no es nada sano, el primero en dañarse va a ser nuestro metabolismo y con el nuestra microbiota intestinal (segundo cerebro para unos, para otros ya directamente primer cerebro)

Lo que sucede me ha quedado claro, pero… ¿y yo que puedo hacer?

De forma simple y estructurada paso a darte algunas indicaciones:

  • 1. Olvídate de una fecha exacta, haz las cosas por salud, de por vida.
  • 2. Presta atención en la calidad de los alimentos que ingieres
  • 3. Reduce entre 500 y 700 kcal. diarias si lo que quieres es perder peso de forma saludable. Las Kcal. importan en su justa medida, así que no te obsesiones solo con este punto.
  • 4. Aumenta el Met (para que me entiendas mejor, camina, se activo, sube andando las escaleras, etc.)
  • 5. Mantén una alimentación variada, saludable, alejada de azucares, fritos, rebozados, ultra-procesados, alcoholes… ya sabes, eso que resulta ser tan “rico” pero que tanto daño te está haciendo.
  • 6. Haz de tu entorno una zona de ayuda, mantén alejado aquellos alimentos que son una tentación para ti y que pueden hacerte caer antes del plan. Pero, no te fustigues y sientas mal si alguna vez por lo que fuera caes, disfruta de ese momento, lo importante es no repetir.
  • 7. Y, ¿por qué no? Déjate asesorar por un buen profesional.

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